En la Iglesia Presbiteriana A. R. no se practica ninguna liturgia, propiamente dicho; sino que en el culto los actos siguen un Orden de Servicio. Aunque ningún ministro es sacerdote a grado más que sea sacerdote cualquier miembro de la iglesia, normalmente el director del culto público es un ministro.
El Orden de Servicio consiste de:
Cantos religiosos, tradicionalmente salmos: —últimamente se permite cantar también unos himnos; oraciones, por el que dirige el culto o por otro nombrado por él; lectura Bíblica; el pasaje usualmente es relacionado con el sermón; sermón por ministro, o plática por laico, según quien dirija; ofrenda, de fondos traídos voluntariamente para sostener la iglesia.
En determinados tiempos, normalmente una vez cada trimestre en congregaciones pequeñas, una vez cada mes en iglesias citadinas, se celebra" la Santa Cena. en la cual únicamente un ministro puede administrar el sacramento, y cada comulgante con su propia mano recibe del pan y del vino.
En cuanto a actitud corporal durante el culto, se ha notado hace mucho que las genuflexiones no reflejan la espiritualidad de las personas que las hacen, ni tampoco producen la espiritualidad.
Acostumbradamente en las iglesias Presbiteriana A. R., los adoradores asumen las actitudes tradicionales: pero sobre todo no se prestan a ninguna regimentación en este respecto:
De pie para la invocación, oraciones cortas, el primer canto y el último canto, y la lectura alternada, cuando haya.
Sentados para escuchar la Lectura Bíblica, el sermón, la oración pastoral, y algunos cantos y para participar de la Santa Cena.
También cualquier adorador tiene derecho de arrodillarse cuando así lo desea pero en vista de que numerosos Presbiterianos A. R. no están dispuestos a inclinarse ante ningún ser humano, ni ante ningún artefacto o cosa hecha de manos sino sólo ante Dios. —y no quiere que su actitud sea mal interpretada o en la tierra o en el cielo—, pocos son los que se arrodillan en la iglesia.
Te recomiendo que visites las siguientes direcciones de Internet: